«Guerra de guerrillas contra un poder hegemónico»: El desafío y la promesa de Grecia

Publicado el 9 de julio de 2015 por Ellen Brown

Los bancos crean dinero cuando otorgan préstamos. Grecia podría restaurar la liquidez, tan desesperadamente necesitada por sus bancos y su economía, mediante la nacionalización de los bancos y la emisión de préstamos digitales, respaldados por garantías gubernamentales, a sus empresas en crisis. Grecia podría proporcionar un modelo inspirador de prosperidad sostenible para el mundo. Pero está siendo estrangulada por un poder hegemónico en una guerra financiera que se está librando contra todos nosotros.

El 4 de julio de 2015, un día antes de la votación nacional por las demandas de austeridad de los acreedores de Grecia, en el Financial Times se rumoreaba que los bancos griegos estaban preparando un ‘rescate forzado’ (o confiscación) con los fondos de los depositantes, para reemplazar la liquidez extinta por el Banco Central Europeo.

La respuesta del gobierno de Syriza, para crédito suyo, fue, «de ninguna manera». Como se informó en Zerohedge, el Gobierno estaba dispuesto a procurar tres ‘opciones nucleares’ para proteger los depósitos de los griegos:

  • nacionalizar los bancos,
  • lanzar una moneda paralela en la forma de pagarés electrónicos al estilo del Estado de California, y
  • utilizar imprenta del banco central griego para emitir euros.

Ambrose Evans-Pritchard escribió en el Telegraph del Reino Unido:

Fuentes de Syriza dicen que el ministerio griego de Finanzas está examinando opciones para tomar el control directo del sistema bancario en caso de necesidad, en lugar de aceptar una toma draconiana de los ahorros de los depositantes — al parecer un ‘rescate forzado’ por encima de un umbral de 8.000 euros— y para evitar que cualquier banco sea cerrado por orden del Banco Central Europeo.
Los funcionarios del Gobierno reconocen que esto llevaría a una desavenencia sin precedentes con las autoridades de la Unión Europea. Pero la actitud de Syriza en esta etapa, es que su única defensa contra un poder hegemónico, es la de luchar una guerra de guerrillas.

El poder hegemónico del Banco Central Europeo

La crisis griega es una crisis bancaria, en gran parte precipitada por las tácticas de corte mafioso del Banco Central Europeo y los bancos internacionales a los que sirve (en particular, de Goldman Sachs). Como Jeffrey Sachs observó en el Financial Times en 2012:

La economía griega se está derrumbando, no principalmente por la austeridad fiscal o por la falta de competitividad externa, sino por la falta crónica de capital de trabajo. Las pequeñas y medianas empresas de Grecia ya no pueden obtener financiación […] El cierre del sector bancario de Grecia, recuerda la dramática contracción de los préstamos bancarios durante el período de 1929 a 1933 en la Gran Depresión.

El economista James Galbraith explica el papel fundamental del BCE en este cierre:

Un banco central se supone debe proteger la estabilidad financiera de los bancos solventes. Pero desde principios de febrero, el BCE interrumpió la financiación directa de los bancos griegos, para a cambio darles liquidez costosa por migajas bajo condiciones especiales de ‘emergencia’. Esto promovió una lenta corrida en los bancos y paralizó la actividad económica. Cuando las negociaciones fracasaron, el BCE clausuró la asistencia, provocando una corrida bancaria rápida, dándoles una excusa para imponer controles de capital para efectivamente cerrarles.

En diciembre de 2014, cuando el Parlamento griego estaba amenazando con rechazar al candidato presidencial pro austeridad, Goldman Sachs advirtió en un memorando:

En caso de un choque severo del gobierno griego con los prestamistas internacionales, la interrupción de la provisión de liquidez a los bancos griegos por el BCE, podría potencialmente llevar incluso a un ‘feriado bancario’ prolongado al estilo de Chipre.

Y eso es exactamente lo que sucedió luego de que el partido antiausteridad, Syriza, fuera elegido en enero. ¿Por qué el BCE tendría que «interrumpir la provisión de liquidez» sólo por un «choque con los prestamistas internacionales»? Como ha sido señalado por Mark Weisbrot, la medida era completamente innecesaria.

La crisis a la que ha dado lugar, fue descrita por Evans-Pritchard el 7 de julio:

Los eventos están ahora girando fuera de control. Los bancos permanecen cerrados. El BCE ha mantenido su congelación liquidez y, a través de su inacción, está asfixiando el sistema bancario.

Las fábricas están cerrando por todo el país, mientras las existencias de materias primas se agotan y los contenedores, llenos de importaciones vitales necesarias obstruyen los puertos griegos. Las empresas no pueden pagarles a sus proveedores porque las transferencias externas están bloqueadas. Monedas de vales privados están empezando a aparecer, mientras las empresas se retiran en el semitrueque por fuera del sistema bancario.

El torniquete del Banco Central

No son sólo los bancos griegos, sino todos los bancos los que dependen de la liquidez del banco central, porque todos son técnicamente insolventes. Todos ellos prestan dinero que no tienen. Como el Banco de Inglaterra reconoció recientemente, los bancos en realidad no prestan sus depósitos. Más bien, crean depósitos cuando otorgan préstamos. Simplemente lo hacen con asientos contables. No hay un límite real sobre la cantidad de dinero que pueden crear, siempre y cuando puedan encontrar clientes solventes dispuestos a pedir prestado.

El problema es que el banco todavía tiene que equilibrar sus cuentas al final del día. Si se queda corto, puede pedir prestado de los bancos a los que sus depósitos (bien sea ‘reales’ o de nueva creación) hayan migrado. Los bancos pueden pedirse prestado entre sí a tasas muy bajas (en los Estados Unidos, la tasa de fondos federales es de 0.25%). Y mantienen la diferencia en las tasas como sus ganancias.

El Banco Central, que tiene el poder de imprimir dinero, es el máximo baluarte en este esquema de creación de dinero. Si hay una fuga en el sistema, por retiros de dinero en efectivo o transferencias a bancos extranjeros, el banco central suministra la liquidez, de nuevo, a tasas de banqueros muy bajas.
Esa es la forma en que el sistema debería funcionar. Pero en la zona euro, los bancos centrales nacionales de los países miembros han entregado su poder de crédito fundamental al Banco Central Europeo. Y el BCE, al igual que la Reserva Federal de los Estados Unidos, marcha al compás de los tambores de los grandes bancos internacionales. El banco central puede encender el interruptor del crédito o apagar a su antojo. Cualquier país que se resista a estar de acuerdo con el programa de austeridad de los acreedores, puede encontrar que sus bancos han sido separados de esta liquidez esencial, siendo etiquetados como no ‘buenos riesgos crediticios’. Esta sentencia condenatoria se convierte en una profecía autocumplida, como está sucediendo ahora en Grecia.

Abriendo de nuevo los grifos del crédito

El problema ahora para Grecia, es cómo restaurar la liquidez bancaria sin la ayuda del BCE. Una forma sería la de abandonar la zona euro y volver a su propia moneda nacional, como han instado a muchos expertos. Su banco central podría entonces emitir todos los dracmas necesarios para financiar al Gobierno y proveer dinero en efectivo para los bancos.

Pero esa alternativa viene con otras desventajas importantes, como que el dracma probablemente caería en picada frente al euro. Por lo tanto, los líderes griegos han tratado de permanecer en la zona euro, pero eso significa tratar con las corridas bancarias que están desangrando de euros a los bancos. También significa ceder a la regulación del BCE, algo que este está tratando de imponer a todos los bancos de la zona euro.

No obstante, suponiendo que Grecia permanezca en la UE, ¿podría haber una forma en la que el Gobierno pudiera restaurar la liquidez necesaria para mantener a sus bancos y la economía a flote, sin la ayuda del BCE y mientras sigue empleando el euro?

Consideremos de nuevo el ‘explosivo’ informe de 2014 del Banco de Inglaterra llamado Money Creation in the Modern Economy. De acuerdo con el Banco de Inglaterra, el 97% de la oferta monetaria es hoy creada por los bancos cuando hacen préstamos. Los bancos británicos crean libras esterlinas digitales. Los bancos estadounidenses crean dólares digitales. Y los bancos griegos crean euros digitales.

Cómo funciona todo es explicado por Kumhof y Jakab en un documento del FMI denominado Banks Are Not Intermediaries of Loanable Funds — And Why This Matters. Ellos señalan que el principal límite práctico para la creación digital de dinero, no es más que la voluntad de los bancos para otorgar préstamos. El banco central puede crear enormes ‘excesos de reservas’ (como la Fed lo hizo con la ‘flexibilización cuantitativa’), pero los préstamos bancarios a las empresas locales no aumentarán si los bancos no ven una ganancia en ello. Al problema se le llama ‘empujar en una cuerda’: no existe un mecanismo para obligar a los bancos a conceder préstamos.

Eso es cierto en un sistema comercial privado, pero, en un sistema nacionalizado, el Gobierno puede ‘tirar’ de la cuerda. Puede gestionar los préstamos de sus bancos de propiedad estatal, como China y Japón han hecho durante décadas. Los préstamos a las empresas locales se pueden garantizar con letras de crédito gubernamentales en lugar de capital; y si algunos préstamos resultan ser ‘improductivos’, pueden ser dados de baja o simplemente cargados en los libros contables, como China también ha hecho durante décadas. El dinero fue creado como anotaciones contables, y puede ser llevado en los libros como anotaciones contables.

El gobierno griego podría seguir el ejemplo de China y nacionalizar sus bancos privados, todos los cuales son insolventes. Podría utilizar sus máquinas de dinero digital para inyectar liquidez en la economía, al otorgar préstamos a todos aquellos alguna vez viables negocios ahora hambrientos de fondos. Restaurar sus líneas de crédito, les permitiría pagar por trabajadores y materiales, generando poder adquisitivo y ventas, aumentado el empleo y la base tributaria, y en general revirtiendo la espiral de la muerte económica inducida por dinero suficiente en el sistema para mantener girando las ruedas de producción.

En un sistema totalmente digital,
los libros contables siempre están equilibrados

Equilibrar los libros puede conseguirse fácilmente en un sistema bancario digital cerrado y nacionalizado, siempre y cuando la liquidez pueda mantenerse libre de fugas en la forma de retiros de dinero en efectivo o transferencias a bancos extranjeros. El dinero transferido digitalmente dentro del sistema, siempre puede ser encontrado en algún lugar y ser pedido de nuevo por el banco desde el que fue transferido, equilibrando sus libros contables.
La pregunta que queda es: ¿cómo hacerle frente a la fuga en la forma de retiros de dinero en efectivo o transferencias a bancos extranjeros? Una posibilidad radical sería ser completamente digital: el dinero en efectivo ya no sería moneda de curso legal oficial luego de una fecha designada. El presidente Roosevelt hizo algo similar cuando sacó al dólar del patrón oro y ordenó a la gente liquidar su oro por dólares de papel en 1933.

Este enfoque, sin embargo, es bastante controvertido. Idealmente, podría evitarse simplemente mediante el pago de una prima digital atractiva por el depósito de dinero en efectivo físico en los bancos; y con el pago de una tasa de interés atractiva para mantenerle allí. Una tarifa considerable también podría ser cobrada por retiros de dinero en efectivo o transferencias por fuera de los bancos griegos. Esto no sería en realidad no sería un recorte, ya que los euros digitales estarían disponibles para su uso por su valor completo siempre y cuando hubieran sido transferidos por tarjeta bancaria o cheque dentro del sistema bancario digital. La penalidad por transferencia podría ser eliminada con el tiempo en tanto que los depósitos en dinero en efectivo hayan sido consolidados. En efecto, el dinero sólo estaría en calidad de préstamo a interés a los bancos durante varios años.

Otra alternativa, sería la de encender la imprenta del euro en el Banco de Grecia, algo que al parecer ya se está haciendo de forma silenciosa. Como precedente, el Banco Central de Irlanda imprimió en silencio 51.000 millones de euros en 2011.

Otra alternativa muy discutida, sería que Grecia dejara la UE y simplemente emitiera dracmas. Pero, mientras se publica este artículo, parece como si los acreedores tuvieran a los fuertemente armados líderes griegos en la aceptación de sus duras medidas de austeridad con el fin de permanecer en la UE.

Grecia abrió el camino a nivel mundial por la democracia política, pero modelar una democracia económica sostenible puede tener que esperar para otro día.

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Artículo relacionado: Grecia y el euro: cincuenta formas de dejar a su amante

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Ellen Brown es abogada, fundadora del Public Banking Institute, y autora de doce libros, incluyendo el best seller Telaraña de Deuda. Su último libro, The Public Bank Solution (De la austeridad a la prosperidad. Banco Públicos), explora modelos de banca pública histórica y mundialmente exitosos. Sus más de 300 artículos de blog se encuentran en EllenBrown.com, varios de los cuales han sido traducidos al español, clic aquí.

Sus sitios web son https://telaranadedeuda.wordpress.com/, http://WebofDebt.com, http://PublicBankSolution.com y http://PublicBankingInstitute.org.

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Traducción por Andrés Celis.

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Una respuesta

  1. […] griego de Syriza en la primavera de 2015 a aceptar los severísimos recortes impuestos por la Troika para volcar el grueso de los recursos del país al pago de la deuda –dejando sin medicinas o en […]

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