El crimen de mitigar la pobreza: una moneda comunitaria local se enfrenta al Banco Central de Kenia

Publicado el 28 de junio de 2013 por Ellen Brown

El ex voluntario del Cuerpo de Paz, Will Ruddick, y varios residentes de Bangladesh (Kenia), se enfrentan a la posibilidad de siete años de prisión, luego de desarrollar una forma costo-eficiente para mitigar la pobreza en los barrios marginales más pobres de África. Su solución: una moneda complementaria emitida y respaldada por la comunidad local. El Banco Central de Kenia ya ha iniciado las acusaciones por falsificación de moneda.

Las monedas complementarias pueden ayudar a erradicar la pobreza.

Demostrar esto, puede ser difícil en las economías complejas, debido a la gran cantidad de factores que influyen en los resultados. Pero en un barrio pobre de África con poca de la moneda nacional disponible, ofrecerles a los residentes una moneda alternativa tiene un efecto positivo que es evidente, inmediato e incontrovertible.

Esto quedó demostrado cuando Will Ruddick, un físico estadounidense, economista y ex voluntario del Cuerpo de Paz, introdujo una moneda complementaria en un barrio marginal de Kenia llamado Bangladesh, cerca de la ciudad costera de Mombasa. La organización de desarrollo local de Willl, Koru-Kenya, trabajó con más de un centenar de propietarios de pequeños negocios en Bangladesh, que acordaron entregar cada uno el equivalente a 400 chelínes (alrededor de 3.5 euros o 4.6 dólares) en crédito mutual en la forma de vales de negocios llamados Bangla-Pesa. La mitad de los vales estarían disponibles para el gasto en productos y servicios de los demás comerciantes, y la otra mitad se gastaría en la comunidad en proyectos públicos como la recogida de residuos y servicios de salud. Las decisiones de asignación fueron democráticas y transparentes, y la nueva moneda fue respaldada en su totalidad por los recursos propios de la comunidad y asegurada por un sistema de garantes de grupo, no por el gobierno de Kenia o una agencia de desarrollo.

El proyecto se inició el 11 de mayo de 2013. El efecto inmediato fue un aumento en las ventas del 22%. Esto significaba aumentar los ingresos y el poder adquisitivo en un 22%. Estos intercambios fueron de bienes y servicios que sin la moneda adicional habrían sido tirados o echados a perder, no porque no se pudieran vender, sino porque los clientes potenciales no tenían el dinero para comprarlos. La inclusión del Bangla-Pesa sirvió para impulsar la economía en toda su capacidad, conectando a la comunidad con sus propios recursos, cuando de lo único que carecían era de esos papelitos llamados ‘dinero’. Un video convincente sobre el proyecto se encuentra aquí.

El exitoso experimento de Kenia rápidamente se ganó el respaldo de las Naciones Unidas, la Segunda Conferencia Internacional sobre Sistemas de Moneda Complementaria en La Haya y la Asociación Internacional de Comercio Recíproco. De hecho, ningún otro programa de mitigación de la pobreza o de gobierno a nivel local, puede competir con el costo-eficiencia de este enfoque, fácilmente replicable en las comunidades pobres de África. El plan consistía en expandirse a otros pueblos de forma democrática, desde la base, para que pudiera proporcionar un medio local de intercambio a personas en todo el continente. Esto se haría a través de teléfonos móviles, con un sistema proporcionado por Community Forge, una organización con sede en Ginebra, que apoya el desarrollo de las monedas comunitarias en todo el mundo.

Pero ese plan se vio interrumpido de forma inesperada el 29 de mayo, cuando Will y otros cinco participantes en el proyecto fueron detenidos por la policía de Kenia y llevados a la cárcel. Además de Will, quien está casado con un trabajadora de ayuda humanitaria de Kenia, y se estrena como padre, los otros son dueños de negocios de la comunidad (quienes son padres y abuelos) un activista de la juventud, una madre voluntaria, y la cuidadora de siete niños huérfanos.

La policía, en un primer momento, acusó al grupo de planear el derrocamiento del Gobierno por medio del terrorismo, alegando que Bangla-Pesa estaba relacionado con el MRC, un grupo separatista terrorista. Cuando ese vínculo fue fácilmente refutado, el Banco Central de Kenia fue llamado, y cargos de falsificación de moneda fueron formalmente presentados. Will y sus compañeros sospechosos han sido puestos en libertad por el momento, bajo una fianza de 5.000 euros, y están a la espera de un juicio el 17 de julio. Si son declarados culpables, se enfrentan a siete años en una prisión de Kenia.

A pesar de estas circunstancias peligrosas, Will sigue siendo optimista. «Lo más emocionante», dice, «es que estos sistemas realmente muestran un medio de reducción de la pobreza, y mi esperanza es que después de este caso se nos va a permitir extenderlos a barrios pobres a lo largo de Kenia. Ha habido años de precedentes para las monedas complementarias como una solución a la pobreza, y en la actualidad no hay duda de ello».

Precedentes exitosos de Suiza a Brasil

Las monedas complementarias son respaldadas por muchos gobiernos alrededor del mundo. La más grande y antigua es el sistema WIR en Suiza, un sistema de intercambio entre 60.000 empresas, el 20% de todas las empresas suizas. Esta moneda ha demostrado tener un efecto contracíclico, lo que ayuda a estabilizar la economía suiza, proporcionando liquidez adicional y capacidad de préstamo cuando el crédito convencional para las pequeñas empresas es escaso.

Brasil es un líder mundial en el uso del enfoque de la moneda complementaria para el alivio de la pobreza. Curiosamente, su experiencia comenzó casi de la misma manera que en Kenia: la más exitosa moneda comunitaria de Brasil, llamada ‘Palmas’, fue casi estrangulada al nacer por el Banco Central de Brasil. El cómo pasó de criminal sospechosa a política oficial de Estado, es contado por Margrit Kennedy y otros autores en People Money:

Luego de la emisión de la primera moneda Palmas en 2003, el organizador local Joaquim Melo fue arrestado bajo sospecha de dirigir una operación de lavado de dinero en un banco no registrado. El Banco Central inició un procedimiento en su contra, diciendo que el banco estaba emitiendo dinero falso. Los acusados ​​pidieron a testigos expertos, entre ellos a la organización holandesa de desarrollo Stro, para que apoyara su caso. Finalmente, el juez estuvo de acuerdo en que tener acceso a la financiación era un derecho constitucional de las personas, y que el Banco Central no estaba haciendo nada por los barrios pobres que se beneficiaban de las monedas locales. Falló a favor del Banco Palmas.

Lo que sucedió después muestra el poder del diálogo. El Banco Central creó un grupo de reflexión e invitó a Joaquim a participar en una conversación acerca de cómo ayudarle a la gente pobre. El Banco Palmas creó el Instituto Palmas para compartir su metodología con otras comunidades y, en 2005, el secretario del Gobierno para la ‘economía solidaria’, creó una asociación con el instituto para financiar la difusión. El apoyo a los bancos de desarrollo comunitario para emitir moneda nueva es ahora la política estatal.

El debate jurídico: ¿Crédito Mutual o Falsificación?

Si el tribunal de Kenia sigue el ejemplo de Brasil, esto podría ser el comienzo de un nuevo y prometedor enfoque para la reducción de la pobreza en África. El Bangla-Pesa es respaldado por recursos locales y los habitantes del pueblo estaban muy contentos de tenerlo con el fin de trasladar sus productos y comprar los excedentes de otras personas dentro de su comunidad.

Sin embargo, visto como un caso de falsificación, existe un precedente histórico para un castigo severo. En la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el Banco de Inglaterra era de propiedad privada y tenía el derecho exclusivo de emitir la moneda nacional, la falsificación de los billetes del Banco de Inglaterra se convirtió en un delito castigable con la muerte. Esa fue la época de Historia de dos ciudades y Casa Desolada, de Charles Dickens, cuando complementar la moneda nacional podría haber ayudado a aliviar la pobreza masiva; pero era del interés del Banco el controlar el mercado de dinero manteniéndolo escaso, con el fin de asegurarse una demanda constante de préstamos. Cuando no hay dinero suficiente en el sistema para cubrir las necesidades de intercambio, la gente debe pedir prestado a los bancos a un interés, garantizándoles a estos una buena ganancia.

Lo contrario también es cierto: cuando se suministra el dinero suficiente para cubrir las necesidades de intercambio, los niveles de deuda y pobreza se reducen dramáticamente.

En este caso, el vale Bangla-Pesa físico no se parece en nada a la moneda nacional, lo que sería necesario para sustentar una acusación de falsificación. La intención de las monedas complementarias, como su nombre lo indica, no es imitar o competir con la moneda nacional, sino complementarla, permitiendo el aumento de las ventas dentro de la comunidad local de bienes y servicios existentes que de otra manera no serían vendidos. Hoy en día, el propio Banco de Inglaterra reconoce este papel por parte de las monedas complementarias.

La experiencia del Bangla-Pesa demuestra lo que los responsables de las políticas suelen pasar por alto: el producto interno bruto se mide en bienes y servicios vendidos, no en bienes y servicios producidos; y para que los bienes sean vendidos, los compradores deben tener el dinero para comprarlos. Provea a los consumidores de dinero extra para gastar, y el PIB subirá. (En Kenia, donde casi la mitad de la población vive en la pobreza y el desempleo masivo, el aumento del PIB refleja prácticas extractivas en lugar de las condiciones locales).

La percepción común es que el aumentar el medio de intercambio, simplemente devaluará la moneda y aumentará los precios, pero los datos muestran que esto no ocurre siempre que las mercancías y los servicios no se hayan vendido o los trabajadores continúen sin empleo. Agregar liquidez en estas circunstancias hace subir las ventas, la productividad y el empleo en lugar de los precios.

Esto se demostró en un experimento más grande en Argentina, cuando el país sufrió una gran crisis bancaria en 1995. La falta de confianza en el peso y la fuga de capitales terminaron en una corrida bancaria a gran escala, que llevó a que los bancos cerraran sus puertas. Cuando la moneda nacional dejó de estar disponible, la gente respondió creando la suya. Las monedas comunitarias en el ámbito local evolucionaron en la Red Global de Trueque o RGT, que pasó a convertirse en la mayor red nacional de moneda comunitaria en el mundo. El modelo se extendió por toda América Central y Suramérica, con siete millones de miembros y una circulación avaluada en millones de dólares por año. A nivel del gobierno local, las provincias escasas de moneda nacional también recurrieron a la emisión de su propio dinero, pagandoles a sus empleados con vales de papel llamados ‘Bonos de Cancelación de Deuda’, emitidos en unidades monetarias equivalentes al peso argentino.

A pesar de que estas varias medidas aumentaron la moneda en circulación, los precios no aumentaron. Por el contrario, los estudios encontraron que en las provincias en las que la oferta monetaria nacional se complementó con monedas locales, los precios de hecho disminuyeron en comparación con otras provincias argentinas. Sistemas de intercambio local permitieron que los bienes y servicios fueran intercambiados, cosa que de otra manera no hubieran podido hacer en el mercado.

Este saludable efecto también se observó en Bangladesh. «Con Bangla-Pesa», dice Ruddick, «hemos visto que un crédito circulante libre de interés respaldado por la comunidad, es una forma eficaz y de bajo costo de incrementar la liquidez local y de disminución de la pobreza».

Los acusados ​​sólo tienen que demostrar esto en los tribunales. Una campaña de recolección de fondos se está llevando a cabo para recaudar con urgencia el dinero necesario para su defensa. El enlace para las contribuciones se encuentra aquí. Para firmar una petición iniciada por una delegación en La Haya en apoyo al Bangla-Pesa, haga clic aquí.

Jamie Brown contribuyó en este artículo.
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Lea más artículos aquí.

Ellen Brown es abogada, presidenta del Public Banking Institute y autora de doce libros, incluyendo al best seller Telaraña de Deuda. En su libro más reciente, The Public Bank Solution, explora los modelos históricamente exitosos de la banca pública a nivel mundial.

Ha escrito más de 200 artículos (disponibles aquí en inglés), varios de los cuales han sido traducidos al español, clic aquí.

Sus sitios web son https://telaranadedeuda.wordpress.com/http://WebofDebt.com, http://PublicBankSolution.com y http://PublicBankingInstitute.org.

El best seller Telaraña de Deuda ha sido publicado por editorial Almuzara (España). Clic aquí

Telaraña de Deuda como libro electrónico aquí

También disponible en Amazon, clic aquí

Síganos en Twitter:@telaranadedeuda

Traducción por Andrés Celis.

2 comentarios

  1. Excelente articulo… en un futuro cercano las ideas de Gesell veran la luz

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