El temor a la inflación: ¿real o simple histeria?

Publicado el 10 de Mayo de 2011 por Ellen Brown

Sigue el encendido debate entre los ‘inflacionistas’ que dicen que la oferta monetaria está aumentando, devaluando peligrosamente la moneda, y los ‘deflacionistas’, que dicen que se necesita más dinero en la economía para estimular la productividad. El debate no es sólo académico, ya que la política monetaria de la Fed se basa en este, y lo mismo ocurre con la política presupuestal del Congreso.

Los temores de inflación se han incrementado desde 2009, cuando la Fed comenzó su política de ‘aligeramiento cuantitativo’ (efectivamente ‘imprimir dinero’). Los ‘inflacionistas’ señalan los precios disparados de las materias primas. Los ‘deflacionistas’ a su vez, apuntan al mercado inmobiliario, que ha colapsado y se ha llevado los precios a la baja junto con el. Los precios de otros productos de consumo aparte de los alimentos y los combustibles, también han disminuido. Los salarios se han mantenido inmodificados, luego los precios más altos de la comida y el combustible, significan que la gente tiene menos dinero para gastar en bienes de consumo. La burbuja de las materias primas, dicen los ‘deflacionistas’, ha sido provocada por el temor a la inflación. Las materias primas, son consideradas un refugio seguro, atrayendo un flujo de ‘dinero caliente’ — dinero de inversión que va de una inversión atractiva a otra.

Para resolver este debate, se necesitan las cifras reales de la oferta monetaria. Por desgracia, la Fed dejó de reportar M3, la medida más grande de la oferta monetaria, en 2006.

Afortunadamente, las cifras están todavía disponibles para los distintos componentes de M3. Aquí está una gráfica que vale más que 1000 palabras. Proviene de ShadowStats.com (Estadísticas Ocultas del Gobierno o SGS por sus siglas en inglés), y se reconstruye a partir de los datos disponibles para esos componentes. La línea roja es el crecimiento de la oferta monetaria M3, según lo informado por la Fed hasta 2006. La línea azul, es el crecimiento de M3 a partir de 2006.

La gráfica muestra que el total de la oferta monetaria de los Estados Unidos se está reduciendo, a pesar de la determinación de la Fed para inflarla con el ‘aligeramiento cuantitativo’. Al igual que Japón, que ha estado llevando a cabo el ‘aligeramiento cuantitativo’ (QE por sus siglas en inglés) durante una década, los Estados Unidos continúan aún su lucha contra la deflación.

A continuación, otra reveladora gráfica – el Multiplicador del Dinero M1, del Banco de la Reserva Federal de San Luis:

Barry Ritholtz comenta: «Todo ese jadeo sobre la inundación de liquidez que se va a verter en el sistema. ¡Hiperinflación! . Excepto que, aparentemente, no tanto». Cita a David Rosenberg: «El 100% de ambas QE’s por parte de la Fed, sólo fue la impresión de dinero nuevo que terminó ocioso en los balances de los bancos comerciales. La velocidad del dinero y su multiplicador, están estancados en el mejor de los casos». Si QE1 y QE2 están acomodadas en las cuentas de reservas de los bancos, no están haciendo subir el precio del oro, la plata, el petróleo y los alimentos; y no se están multiplicando en la forma de préstamos, que se siguen contrayendo.

La parte de M3 que se derrumbó en 2008, fue el ‘sistema bancario en la sombra’, incluidos los fondos del mercado de dinero y los repos. Este es el sistema no bancario en el que los grandes inversionistas institucionales que tienen mucho más para depositar que 250.000 dólares (el límite de seguro de la FDIC – Federal Deposit Insurance Corporation), depositan su dinero de una día para otro. El economista Gary Gorton explica:

[L]a crisis financiera se […] debió a un pánico bancario en el que los inversionistas institucionales y las empresas, se negaron a renovar los acuerdos de reventa (repos) – acuerdos garantizados a corto plazo, que la Fed contaba con razón como dinero. La garantía de las repos fue, en gran medida, bonos titularizados. Las empresas se vieron obligadas a vender activos como consecuencia del pánico bancario, reduciendo el precio de los bonos y ocasionando pérdidas. No hay nada misterioso o irracional acerca del pánico. Existía el temor real sobre la ubicación de las concentraciones de riesgo alto (subprime) entre las contrapartes. Este sistema bancario (‘a la sombra’ o ‘paralelo’) — repo basado en la titularización — es un sistema bancario genuino, tan grande como el tradicional y regulado sistema bancario. Es de importancia crítica para la economía, porque es la base de financiación para el sistema bancario tradicional. Sin el, los bancos tradicionales no otorgarían préstamos, y el crédito, que es esencial para la creación de empleo, no podría ser creado. [El subrayado es mío.]

Antes de la crisis bancaria, el sistema bancario en la sombra, representaba aproximadamente la mitad de la oferta monetaria, que todavía no ha sido restaurada. Sin el sistema bancario en la sombra para financiar los préstamos bancarios, los bancos no prestarán, y sin crédito, no hay dinero suficiente para financiar a las empresas, comprar productos, o para pagar salarios e impuestos. Ni el aumento de los impuestos ni el recorte de los servicios solucionará el problema. Es necesario abordarlo en su origen, lo que significa hacer que más crédito (o deuda) fluya en la economía local.

Cuando la deuda privada se contrae, la deuda pública debe aumentar para llenar el vacío. La deuda pública no es lo mismo que la deuda doméstica, que los deudores deben pagar o enfrentar la bancarrota. La deuda federal de los Estados Unidos, no se ha pagado desde 1835. De hecho, ha crecido continuamente desde entonces, y la economía ha crecido y florecido junto con ella.

Como se explicó en un artículo anterior, la deuda pública es el dinero de la gente. El Gobierno paga por bienes y servicios girando un cheque contra la cuenta bancaria nacional. Ya sea que este pago se llama ‘bono’ o ‘dólar’, se trata simplemente de un débito contra el crédito de la nación. Como dijo Thomas Edison en la década de 1920:

Si la Nación puede emitir un bono por un dólar, entonces puede emitir un billete de un dólar. El elemento que hace que el bono sea bueno, también hace que el billete sea bueno. La diferencia entre el bono y el billete, es que el bono le permite al comisionista cobrar el doble del valor del bono y un 20% adicional. En tanto que la moneda, no le paga a nadie más que aquellos que contribuyen directamente de alguna manera útil […] Es absurdo decir que nuestro país puede emitir 30 millones de dólares en bonos, pero que no puede emitir 30 millones en moneda. Ambas son promesas de pago, pero una engorda al usurero y la otra le ayuda a la gente.

Eso es cierto, pero el Congreso parece no tener más la opción de emitir dólares, un privilegio que le ha delegado a la Reserva Federal. Sin embargo, el Congreso puede emitir deuda que, como Edison dice, es lo mismo. Un bono puede ser cobrado rápidamente por su valor nominal. Un bono es dinero, así como lo es un dólar.

Una expansiva deuda pública contraída con el FMI o bancos extranjeros, debe ser evitada, pero las tasas de interés compuestas, pueden ser eliminadas, al financiar los déficits estatales y federales a través de bancos de propiedad estatal y federal. Dado que el Gobierno sería el dueño del banco, la deuda efectivamente sería libre de interés. Más importante aún, sería libre de los requerimientos de los acreedores privados, incluyendo las medidas de austeridad y la privatización de activos públicos.

Lejos de que la inflación sea el problema, la oferta monetaria se ha contraído y estamos en un aprieto deflacionario. La oferta monetaria tiene que ser impulsada de nuevo para generar puestos de trabajo y productividad y, en el sistema que tenemos hoy, esto se hace mediante la emisión de bonos o deuda.

________________

Lea más artículos aquí.

Ellen Brown es abogada, presidenta del Public Banking Institute y autora de doce libros, incluyendo al best seller Telaraña de Deuda. En su libro más reciente, The Public Bank Solution, explora los modelos históricamente exitosos de la banca pública a nivel mundial.

Ha escrito más de 200 artículos (disponibles aquí en inglés), varios de los cuales han sido traducidos al español, clic aquí.

Sus sitios web son https://telaranadedeuda.wordpress.com/http://WebofDebt.com, http://PublicBankSolution.com y http://PublicBankingInstitute.org.

El best seller Telaraña de Deuda ha sido publicado por editorial Almuzara (España). Clic aquí

Telaraña de Deuda como libro electrónico aquí

También disponible en Amazon, clic aquí

Síganos en Twitter:@telaranadedeuda

Traducción por Andrés Celis.

 

Anuncios

Una respuesta

  1. […] Los críticos de la teoría de la deflación, señalan los precios de las materias primas, que están aumentando en la actualidad. Pero si dichos precios se debieran a que la economía estuviera inundada con ‘demasiado dinero en busca de muy pocos bienes’, los precios en el mercado inmobiliario también estarían al alza. En cambio, el mercado inmobiliario se ha derrumbado. Lo que realmente ha sucedido, es que la burbuja inmobiliaria se ha transmutado en la burbuja de materias primas, en la medida que el ‘dinero caliente’ ha huido de una a otra. La oferta monetaria en su conjunto, todavía está en declive. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: