El polvorín egipcio: cómo los bancos y los inversionistas están matando de hambre al Tercer Mundo

Publicado el 3 de febrero de 2011 por Ellen Brown.

Bajo el repentino y volátil levantamiento en Egipto y Túnez, está una creciente crisis global iniciada por los altísimos precios de la comida. Pero qué causo el reciente salto en los precios de la comida, sigue siendo cuestión de debate…

“Lo que para un hombre pobre es un mendrugo, para un hombre rico es un tipo de activo titularizado” — Comisionista de Futuros Ann Berg, citada en el UK Guardian

Subyaciendo el repentino y volátil levantamiento en Egipto y Túnez, está una creciente crisis global, iniciada por los altísimos precios de la comida y el desempleo. Associated Press reporta que, aproximadamente el 40% de los egipcios, sufre el nivel de pobreza establecido por el Banco Mundial de 2 dólares al día. Los analistas estiman que la inflación del precio de la comida está actualmente en un insostenible 17%. En los países más pobres, tanto como el 60% al 80% de los ingresos se van en comida, comparado con solo el 10% al 20% en los países industrializados. Un incremento de un dólar en el costo de un galón de leche o una rebanada de pan para los estadounidenses, puede significar la inanición para las personas en Egipto y otros países pobres.

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La causa del reciente salto en los precios globales de la comida, sigue siendo cuestión de debate. Algunos analistas culpan al programa de ‘aligeramiento cuantitativo’ de la Reserva Federal (incrementar la oferta de dinero con crédito creado mediante entradas contables), que advierten está provocando hiperinflación. Demasiado dinero tras muy pocos bienes, es la clásica explicación del alza de precios.

El problema con esta teoría, es que la oferta monetaria global, de hecho se ha reducido desde el 2006, cuando los precios de la comida iniciaron su dramática alza. Prácticamente, todo el dinero es creado en los libros de los bancos en la forma de ‘crédito’ o ‘deuda’, y la totalidad de los préstamos se ha reducido. Esto ha ocurrido en un proceso acelerado de desapalancamiento (pagando o cancelando préstamos sin otorgar nuevos), mientras el mercado de vivienda subprime ha colapsado y los requisitos de capital de los bancos han sido elevados. Aunque parece un contrasentido, entre más deuda exista, más dinero hay en el sistema. A medida que la deuda se reduce, la oferta de dinero se restringe a la par.

Por eso es que la deuda gubernamental, en realidad no es el espantajo que se nos quiere hacer ver por parte de los terroristas del déficit. El otro lado de la moneda, es el crédito, y los negocios funcionan con el. Cuando el crédito colapsa, el comercio colapsa. Cuando la deuda privada se contrae, la deuda pública debe tomar su lugar y reemplazarla. El crédito o deuda ‘buena’, es el tipo que se emplea para la construcción de infraestructura u otra capacidad productiva, incrementando el Producto Interno Bruto y los salarios; y este es el tipo que los gobiernos están en posición de emplear. Las formas parasíticas de crédito o deuda, son modelos de dinero-haciendo-dinero de los apostadores financieros, que no le aportan nada al PIB.

Los precios han sido llevados al alza por demasiado dinero buscando muy pocos bienes, pero el dinero esta detrás de unos pocos bienes muy selectos. Los precios de la comida y el combustible están altos, pero los precios de la vivienda están bajos. El resultado final es que la inflación conjunta de precios se mantiene baja.

Mientras que, el ‘aligeramiento cuantitativo’ parece no ser el culpable, la acción de la Fed ha impulsado la corrida hacia los commodities. En respuesta a la crisis bancaria del 2008, la Reserva Federal bajo la tasa de interés Fed funds (la tasa a la cual los bancos se prestan entre sí) casi a cero. Esto le ha permitido a los bancos y a sus clientes, pedir prestado en los Estados Unidos a tasas de interés muy bajas e invertir en el exterior para obtener mayores rentabilidades, creando un ‘carry trade‘ del dólar.

Mientras tanto, las tasas de interés de los títulos federales, también fueron llevadas a niveles muy bajos, dejando a los inversionistas sin esa opción segura y estable para financiar sus retiros. El ‘Dinero Caliente’ —inversiones buscando retornos más altos— huyó del colapsado mercado de vivienda hacia cualquier cosa menos el dólar, lo que generalmente significaba huir hacia los commodities.

El Nuevo Significado del Viejo Dicho: “No Juegues con la Comida”

En un tiempo, la comida era considerada una mala inversión especulativa, porque era demasiado perecedera para almacenar hasta que las condiciones del mercado fueran las indicadas para la reventa. Pero esto cambió con el desarrollo de los ETF (Fondos Cotizados en la Bolsa) y otras innovaciones financieras.

Como fue pensada inicialmente, la especulación con futuros de comida era bastante inofensiva, debido a que cuando el contrato terminaba, alguien de hecho debía comprar el producto al precio de la plaza o en efectivo. Esto forzó a que los caprichosos precios futuros y el más realista precio de contado, se alinearan. Pero eso cambio en 1991. En un revelador reporte de julio de 2010 en Harper’s Magazine titulado “La burbuja de la comida: Como Wall Street Mató de Hambre a Millones y se Salió Con la Suya”, Frederick Kaufman escribió:

La historia de la comida tomo un fatídico giro en 1991, en un momento en que nadie estaba poniendo mucha atención. Ese fue el año que Goldman Sachs decidió que nuestro pan de cada día podría ser una excelente inversión…

Los Magnates Ladrones, los partidarios del patrón oro y financistas de todo tipo, desde hace mucho tiempo soñaban con controlar la totalidad de algo que todo el mundo necesitara o deseara, para después controlar la oferta mientras la demanda subía los precios.

Kaufman explica esta innovación financiera en una entrevista de julio 16 en Democracy Now:

Goldman… le surgió la idea del índice de fondos de commodities, que realmente era una forma para que ellos acumularan montones gigantes de dinero para sí […] En vez de una orden de compra y subsecuente venta, como todo el mundo hace en estos mercados, ellos simplemente empezaron a comprar. A esto se le denomina ‘tomar una posición larga’. Empezaron a irse largos en futuros de trigo […] Y cada vez que a uno de estos contratos le llegaba su fecha de vencimiento, ellos harían algo llamado ‘prórroga’, hasta el siguiente contrato […] Y ellos siguieron comprando y comprando y comprando y comprando y acumulando una cantidad sin precedentes históricos de futuros de trigo. Y esta acumulación creo un fenómeno muy extraño en el mercado. Se le denomina ‘shock de demanda’. Usualmente los precios suben porque la oferta es baja […] En este caso, Goldman y otros bancos, habían introducido una demanda de trigo completamente antinatural y artificial, y esto llevó los precios al alza […] El trigo duro rojo generalmente se comercia entre los 3 y los 6 dólares por costal de 60 libras. Subió hasta 12, luego a 15 y luego a 18. Después llego a 20. Y el 25 de febrero del 2008, los futuros de trigo duro rojo se establecieron en 25 dólares el costal […] La gran ironía aquí, es que el 2008 fue el año de mayor producción de trigo en la historia del mundo.

… El otro escándalo […] es que en el momento que Goldman y estos otros bancos están arruinando completamente la estructura de este mercado, se han protegido a sí mismos por fuera del mismo, a través de esta idea casi diabólica llamada ‘replicación’ […] Digamos que […] usted quiere que yo invierta a su nombre en el mercado de trigo. Usted me da 100 dólares […] Lo que yo debería estar haciendo, es invirtiendo 100 dólares en los mercados de trigo. Pero no tengo que hacer eso. Todo lo que tengo que hacer es poner 5 dólares […] Y con estos 5 dólares, yo puedo retener su posición de 100 dólares. Bueno, ahora tengo 95 de sus dólares […] Lo que Goldman hizo con cientos de miles de millones de dólares, y lo que estos bancos hicieron con cientos de miles de millones de dólares, fue colocarlos en las inversiones más conservadores concebibles. Los colocaron en bonos del Tesoro […] Ahora que usted tiene cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro, puede apalancarlos en billones de dólares […] y después toman esos billones de dólares, se los dan a sus corredores de bolsa, y les dicen: “Adelante muchachos, hagan lo que sea más lucrativo el día de hoy”. Y así, mientras cientos de miles de personas mueren de hambre, ellos usan ese dinero para hacer miles de millones de dólares para su beneficio.

Otros investigadores han concurrido en esta explicación de la crisis de comida. En un artículo de julio de 2010 llamado: “Cómo Goldman Sachs Apostó en Matar de Hambre a los Pobres del Mundo — Y Ganó”, el periodista Johan Hari observó:

Iniciando a finales del 2006, los precios mundiales de la comida empezaron a subir. Un año después, el precio del trigo había subido 80%, el maíz 90% y el arroz 320%. Huelgas de comida estallaron en más de 30 países, y 200 millones de personas enfrentaban malnutrición y hambruna. De repente, en la primavera de 2008, los precios de la comida cayeron a los niveles previos, como por arte de magia. Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, ha llamado a esto un ‘genocidio silencioso’, enteramente generado por ‘acciones humanas’.

Algunos economistas dijeron que los picos fueron causados por un incremento en la demanda por parte del boom de población de clase media en China e India, y el incremento del uso de maíz para el etanol. Pero de acuerdo al profesor Jayati Ghosh del Centro de Estudios Económicos de Nueva Delhi, la demanda de esos países, de hecho se redujo en un 3% en ese período y, el Consejo Internacional del Grano, afirmó que la producción de trigo se había incrementado durante la escalada de precios.

De acuerdo a un estudio realizado por el ahora liquidado Lehman Brothers, el índice de fondos de especulación, salto de 13.000 a 260.000 millones de dólares del 2003 al 2008. Como era de esperarse, los precios subieron en simultánea, comenzando en el 2003. El administrador de fondos de cobertura Michael Masters, estima que en las transacciones reguladas de los Estados Unidos, 64% de todos los contratos de trigo, eran retenidos por los especuladores sin tener ningún interés real en este. Eran propietarios, solo en anticipación a la inflación de precios y para la reventa. George Soros, dice que era “simplemente como si secretamente se acaparara la comida durante una hambruna para poder hacer ganancias con el alza de los precios.”

Un escrito de agosto de 2009 por Jayati Ghosh, profesora en el Centro de Estudios Económicos y Planeación en la Universidad de Jawaharlal en Nueva Delhi, comparó alimentos básicos comerciados en los mercados de futuros con alimentos básicos que no lo fueron. Ella encontró que el precio de los alimentos básicos que no fueron comerciados en los mercados de futuros, como el mijo, la yuca y la papa, subieron solo una fracción frente a los alimentos básicos sujetos a especulación, como el trigo.

Normi Prins, escribiendo para Mother Jones en 2008, también culpó de los picos de precios a la especulación. Señaló que los futuros de agricultura y energía, estaban siendo empaquetados y vendidos justo como los CDO (Obligaciones de Deuda Colateralizada), pero en este caso, fueron llamados CCO (Obligaciones de Commodities Colateralizados). Entre más alto el precio de la comida, más se beneficiaban los inversionistas de CCO. Advirtió:

Sin una fuerte regulación de las transacciones electrónicas y de los productos derivados que le permiten a los especuladores mover proporciones enormes del mercado de futuros de commodities, agregar una pizca de regulación en las transacciones basadas en Londres no aliviará nada. A menos que sea abordada, esta burbuja va a llevarse más que hogares con ella. Se llevará vidas”.

¿Qué Puede Hacerse?

Según Kaufman, la burbuja de la comida ha incrementado el volumen de hambrientos en el mundo por 250 millones. El 21 de julio de 2010, el presidente Obama firmó una ley de reforma a Wall Street, que cerraría muchos de los vacíos que les permiten a las grandes instituciones financieras jugar en los mercados de futuros de commodities de agricultura, pero Kaufman dice que las soluciones de la ley probablemente no funcionen. Los innovadores de Wall Street, pueden inventar nuevas formas de especular que fácilmente evaden legislaciones engorrosas y lentas de aprobar. Los intentos de prohibir toda especulación con comida, es probable que tampoco no funcionen, dice, debido a que las firmas pueden levantar el teléfono y hacer sus transacciones a través de Londres u organizar operaciones no registradas en la bolsa (privadas).

Como alternativa, Kaufman sugiere una reserva de granos mundial o nacional, para que los reguladores puedan ingresar trigo al mercado cuando sea necesario para estabilizar los precios. Menciona que incluso se mantenía una amplia reserva de granos en la era Clinton, antes de la manía de la desregulación. El presidente Franklin Roosevelt, juró mantener una gran reserva de granos en su Segunda Ley de Ajuste a la Agricultura de 1938.

Chris Cook, anterior director de la Bolsa de Energía Global, sostiene:

La única solución de largo plazo, es la rearquitectura de todos los mercados. Primero, eliminar los intermediarios —proceso que ya se esta llevando a cabo. Segundo, un nuevo acuerdo entre naciones productoras y consumidoras— Un Bretton Woods II.”

Los mercados de especulación actuales, son impulsados más por el miedo que por la ambición, dice Cook. Los inversionistas están buscando algo seguro que les de un retorno adecuado, que represente algo de lo que puedan vivir en el retiro. Ellos necesitan estas inversiones, porque sus empleadores y el Gobierno no proveen una red de seguridad adecuada.

En algún momento, los títulos federales eran inversiones seguras y adecuadas para los retirados. Entonces los intereses federales cayeron, y los inversionistas se pasaron a los bonos municipales. Ahora que ese mercado también está colapsando, debido a amenazas de bancarrota entre los emisores de los bonos. A las ciudades, países y estados, que trastabillan a causa de la crisis crediticia, les han sido negadas las herramientas de ‘aligeramiento cuantitativo’ usadas para rescatar a los bancos —aunque fueron los bancos, no los gobiernos locales, los que causaron la crisis. Ver The Fed Has Spoken: No Bailout for Main Street.

Mientras tanto, las pensiones están siendo recortadas y la seguridad social está bajo ataque. Podría decirse que, junto con las reservas de granos institucionalizadas bajo Franklin Roosevelt, necesitamos una Carta de Derechos Económicos del tipo que él visualizó, que al menos garantice a los ciudadanos un mínimo estándar de vida. Esto podría hacerse a través de garantías laborales cuando las personas puedan trabajar y de seguridad social cuando no puedan. El programa podría ser pagado con crédito creado por el Gobierno o por crédito creado por un banco del Gobierno, y esto podría llevarse a cabo sin generar hiperinflación. Argumentar este polémico asunto, llevaría más espacio del que queda acá, pero el tema es abordado en mi libro Telaraña de Deuda. Mientras tanto, el crédito necesario para recuperar y dejar funcionando de nuevo las economías locales, puede ser alimentado a través de bancos de propiedad pública. Para mayor información sobre esta posibilidad, ver http://PublicBankingInstitute.org

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Lea más artículos aquí.

Ellen Brown es abogada, presidenta del Public Banking Institute y autora de doce libros, incluyendo al best seller Telaraña de Deuda. En su libro más reciente, The Public Bank Solution, explora los modelos históricamente exitosos de la banca pública a nivel mundial. Sus sitios web son https://telaranadedeuda.wordpress.com/http://WebofDebt.com, http://PublicBankSolution.com y http://PublicBankingInstitute.org.

El best seller Telaraña de Deuda ha sido publicado por editorial Almuzara (España). Clic aquí

Telaraña de Deuda como libro electrónico aquí

También disponible en Amazon, clic aquí

Síganos en Twitter:@telaranadedeuda

Traducción por Pedro Vivas.

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